Los problemas de salud mental representan el 11% del total de bajas laborales, las cuales suelen ser además de larga duación. Esto se traduce en costes extras para la empresa a lo largo del año,
además de que, si no se invierte en la gestión de los riesgos psicosociales, se llega a generar un entorno de trabajo poco satisfactorio, traducido en mayor insatisfacción laboral, menor
motivación y por tanto, menos productividad y menos ingresos.
Por tanto, implementar un plan de provención de conflictos en la empresa puede ayudar a:
1. Mayor motivación y compromiso de los equipos de trabajo, incluyendo cargos directivos y personal empleado.
2. Aumento de la productividad y eficiencia, lo que implica menos interrupciones y distracciones, mayor enfoque en los objetivos y optimicación de los recursos humanos.
3. Retención del talento, disminuyendo la rotación de personal.
4. Fortalecimiento de las relaciones personales y mejora en la comunicación.
5. Disminución del absentismo y por tanto, reducción de costes asociados a bajas laborales y selección de personal sustituto.
6. Mejora de la imagen corporativa y de la reputación.
7. Impulso a la innovación y a la creatividad.